A continuación vamos a traducir un artículo de la revista TIME donde se hace referencia a una investigación sobre ejercicio físico, demencia y deterioro cognitivo.

Nuevas investigaciones revelan que los adultos mayores que realizan poco ejercicio físico tienen más deterioro en la materia blanca de sus cerebros que sus homólogos que si hacen ejercicio.

El deterioro de la sustancia blanca también se relacionó con una disminución de la función cerebral en la toma de decisiones en adultos con signos tempranos de pérdida de memoria, por lo que los autores de este estudio sugieren que el ejercicio regular puede enlentecer el deterioro cognitivo y tal vez incluso la demencia.

Este estudio que ha sido publicado en Journal of Alzheimer’s Disease, y no es el primero que relaciona la salud del cerebro con el ejercicio físico. En este caso se midió el VO2max de las personas, que es una medida de la cantidad de oxígeno que sus pulmones pueden utilizar durante el ejercicio intenso.

Los investigadores del UT Southwestern Medical Center reclutaron a 55 adultos mayores con deterioro cognitivo leve (MCI), que estaban empezando a mostrar signos de problemas de memoria, y 26 adultos mayores sin signos de deterioro cognitivo leve. Utilizaron técnicas de imagen para estudiar la sustancia blanca en el cerebro de los participantes, y midieron su VO2 máx. durante un ejercicio en cinta.

En esta investigación también se utilizaron pruebas para evaluar la función ejecutiva mental (diferente a la memoria) a través de habilidad de toma de decisiones y resolución de problemas. Tanto la memoria como los problemas cognitivos se ven afectados en personas con estos problemas cognitivos relacionados con la edad.

Los investigadores encontraron que los adultos mayores con mejor capacidad cardiorrespiratoria tenían menos deterioro de las fibras de la materia blanca en sus cerebros. Este resultado fue el mismo tanto para los adultos con deterioro cognitivo y sin él. También encontraron que en adultos con deterioro cognitivo la integridad de las fibras de la materia blanca está relacionada con la función ejecutiva.

Estos hallazgos revelan que mantener o mejorar los niveles de ejercicio físico en la vejez protege el cerebro, incluso en personas con alto riesgo de padecer Alzheimer. Zhang uno de los autores del estudio comenta que aunque se sospechaba, no ha habido ninguna evidencia concluyente de que el ejercicio pueda tener un impacto en el desarrollo de la demencia.

El año pasado, National Academies of Sciencies informó que, a pesar de los avances en la comprensión de la demencia, el tratamiento y la intervención para la prevención “permanecen relativamente limitados y tiene deficiencias significativas“. La idea de que el aumento de la actividad física puede retrasar o enlentecer el deterioro cognitivo debido a la edad es apoyado por “pruebas alentadoras pero no concluyentes”.

Muchos expertos creen que mantener una buena forma física puede ayudar a que la sangre fluya normalmente al tejido cerebral, lo que puede reducir el riesgo de daño o deterioro. Los estudios en animales y humanos también han demostrado que el ejercicio aeróbico estimula la liberación de hormonas de crecimiento que también pueden mejorar la función cerebral. En 2013, el equipo de Zhang descubrió que los mensajes se retransmiten de manera más eficiente entre las células cerebrales de los adultos mayores que hacen ejercicio, en comparación con los que son sedentarios

Zhang afirma que al ser un estudio pequeño, no hay conclusiones definitivas de que tipo de ejercicio y que cantidad de él es mejor para los adultos mayores. Al ser un estudio observacional, se estableció una relación no causa efecto entre nivel de ejercicio, integridad en la materia blanca y función ejecutiva.

Por esta razón, actualmente su equipo está ahora involucrado en un ensayo en curso de cinco años que involucra a más de 600 adultos mayores con alto riesgo de enfermedad de Alzheimer debido a antecedentes familiares y otros factores. La investigación, que se lleva a cabo en seis escuelas de medicina de todo el país (EEUU), tiene como objetivo determinar si las rutinas de ejercicios específicos, junto con los medicamentos para reducir la presión arterial y el colesterol, pueden reducir el riesgo de demencia.

Zhang comenta  que “Tiene sentido que lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro”, además argumenta que se necesitan más estudios para hacer recomendaciones basadas en evidencias sobre qué estrategias funcionan mejor y está seguro que en un par de años deberían tener esa evidencia.

http://time.com/5162477/exercise-risk-dementia/