Los hábitos diarios, incluyendo el número y calidad de ocasiones en que comemos, son potenciales puntos para incidir en la prevención primaria de aspectos que influyen en nuestra salud, como por ejemplo la prevención de la enfermedad cardiovascular.

Un hábito particular que puede tener un efecto en la salud cardiovascular es el consumo del desayuno, y está asociado con la saciedad, consumo diario energético, eficiencia metabólica en la dieta, y regulación del apetito.

A continuación resumimos los resultados de un artículo de investigación que quiere relacionar diferentes patrones de desayuno con factores de riesgo cardiovascular, y en particular, como saltarse el desayuno está asociado con aterosclerosis subclínica investigando la presencia de placas de aterosclerosis en las arterias carótidas, aorta,  iliofemorales y arteria coronaria, en una población sin enfermedad cardiovascular previa.

Aunque ya hay algunos estudios sobre la relación del desayuno y riesgo de enfermedad coronaria, no hay estudios sobre asociación entre hábitos dietéticos y aterosclerosis subclínica.

El estudio se realizó con 4052 participantes, hombres y mujeres voluntarios de la Central del Banco de Santander en Madrid de 40 a 54 años sin ninguna enfermedad que pudiera afectar al estudio

Para realizar el estudio se utilizó un cuestionario electrónico (ENRICA) para determinar cual era la dieta habitual de  los participantes . Basándose en los datos obtenidos, la variable de energía consumida durante el desayuno fue computerizada y los patrones de desayuno del estudio se establecieron  basándose en el porcentaje de energía total diaria consumida en el desayuno. Siguiendo ésto último se identificaron tres grupos:

  1. Aquellos que consumían menos del 5% de energía diaria en el desayuno tomando sólo un café, café con leche, zumo u otra bebida no alcohólica (denominados SBF).
  2. Aquellos que consumían más del 20% del total de la enegía diaria en el desayuno (llamados HBF)
  3. Y aquellos participantes que consumían entre 5% y 20% de la energía diaria en el desayuno (llamados LBF)

Se recogieron en los participantes también medidas antropométricas y clínicas y usando esta información se calcularon los factores de riesgo cardiovascular: Obesidad, hipercolesterolemia, hipertensión, diabetes, hemoglobina glicosilada, síndrome metabólico.

Otras variables fueron tenidas en cuenta como edad, sexo, nivel educativo, fumador, dieta para pérdida de peso, ejercicio físico.

También se midió la presencia de placas de aterosclerosis en múltiples territorios cardiovasculares : carótida bilateral, aorta infrarrenal abdominal, arterias iliofemorales y arteria coronaria.

La aterosclerosis subclínica fue definida como la presencia de placas en la carótida derecha, izquierda, aorta, iliofemoral derecha o izquierda, o la presencia de calcio en la arteria coronaria. La aterosclerosis no coronaria fue definida como la presencia de placas en los lugares antes definidos menos en arteria coronaria.

Dependiendo del número de lugares afectados (máximo 6), de 4 a 6 lugares se definió como aterosclerosis generalizada.

Las probabilidad de presentar obesidad, obesidad abdominal, síndrome metabólico, lipoproteínas de baja densidad, y hipertensión fue significativamente mayor para los participantes del grupo SBF (desayuno de baja energía) comparándolo con los del grupo HBF (desayuno altamente energético).

Todos los tipos de aterosclerosis fueron mayormente observadas en el grupo SBF, luego en el grupo LBF y por último en el grupo HBF.

Aunque el estudio tiene varias limitaciones, también tiene ventajas por tener una muestra muy amplia y tener bien caracterizados la dieta y datos de estilo de vida, la medida directa de indicador de enfermedad y la posibilidad de estudiar la asociación en individuos de mediana edad que son los candidatos ideales para una prevención primaria.

Como conclusión a todo lo que se estudió podemos decir que saltarse el desayuno podría servir como un marcador de comportamiento alimentario y estilo de vida poco saludable y estaría asociado con la presencia de aterosclerosis no coronaria generalizada independientemente de la presencia de factores de riesgo convencionales de enfermedad cardiovascular en una muestra de individuos asintomáticos de mediana edad.

Estos hallazgos resaltan el mensaje de la importancia de una alimentación saludable, incluyendo un desayuno energético.