Cada vez más, existe una tendencia en el ámbito científico de estudiar estrategias tanto farmacológicas como no farmacológicas para prevenir las enfermedades. Un artículo de la revista Time del pasado 22 de Enero indica que un estudio publicado en “JAMA Neurology” sugiere que métodos no farmacológicos como la dieta, el ejercicio y el entrenamiento cerebral, podrían ayudar a las personas con Alzheimer así como a las personas con riesgo genético de padecer la enfermedad. Aproximadamente un 25% de las personas a nivel mundial nacen con un gen (APOE4) que está relacionado con mayor riesgo de desarrollar Alzheimer. La dieta, el ejercicio y ser socialmente activos se han relacionado con ralentización de la trayectoria de la enfermedad de Alzheimer, pero los estudios con personas que poseen factores de riesgo genéticos como el gen APOE4 no han sido concluyentes. De hecho, los resultados de este estudio, indicaron que las personas con la variante genética APOE4 que realizaban dieta, ejercicio y entrenamiento cerebral, tenían pocas diferencias en las pruebas de memoria, velocidad de procesamiento y funcionamiento ejecutivo, que las personas sin este gen. Esto sugiere que los cambios en el estilo de vida pueden ser igualmente útiles en personas con o sin el factor de riesgo genético. Por tanto, vuelve a resaltarse la importancia de mantener un estilo de vida activo, realizando ejercicio físico moderado y una dieta saludable.