El pasado 22 de febrero la revista Time publicó un resumen sobre una investigación cuyos resultados se han difundido en la revista The Lancet sobre el consumo excesivo de alcohol y su relación con la demencia.

Este ha sido el mayor estudio llevado a cabo hasta la fecha sobre este tema y los hallazgos indican que el consumo excesivo de alcohol es el mayor factor de riesgo para la demencia, especialmente en las formas de aparición temprana de la enfermedad.
Resultados de algunos estudios han sugerido que beber una copa o dos al día, puede tener un efecto protector sobre la salud cognitiva, pero otros estudios han relacionado el consumo de alcohol, incluso a niveles moderados, con efectos perjudiciales para la estructura del cerebro.

Así pues, con el objetivo de estudiar más a fondo la relación del alcohol con la demencia, los autores de esta investigación buscaron factores de riesgo conocidos de demencia (tabaquismo, presión arterial alta, diabetes tipo 2, menor educación y pérdida auditiva); pero también buscaron evidencia de trastornos por consumo de alcohol que figuraban en las historias clínicas de los pacientes.

Sorprendentemente, descubrieron que tener un trastorno por consumo de alcohol fue el mejor predictor de un diagnóstico de demencia, tanto para hombres como para mujeres.
Los autores dicen que su estudio se suma a la creciente evidencia de que el consumo excesivo de alcohol (definido por la OMS como cuatro a cinco bebidas estándar por día para los hombres, o tres por día para las mujeres) presenta serios riesgos para la salud.

El estudio solo pudo mostrar una asociación entre beber y problemas cognitivos, no una relación de causa y efecto. La conclusión dice que “cuanto más bebes, más posibilidades tienes de morir”, ya sea por causas relacionadas con la demencia o por otras afecciones relacionadas con el alcohol, como el cáncer.

Así pues, se pone de manifiesto la importancia de controlar el consumo de alcohol para tener una mejor calidad de vida.